Desde mi habitación

Desde mi habitación

veo las horas pasar,

no es necesario el reloj,

la luz amanece y se va.

 

Aire fresco entra por la ventana,

el blanco de las paredes me calma,

los libros y la música acompañan

estas largas horas en cama.

 

Cuando apareces por la puerta,

con esa mirada de esperanza,

mi corazón se ensalza

y mi sonrisa se alarga.

 

Todo llega y todo pasa,

es cuestión de paciencia y días

y al final de esta etapa

volverá a sonreirnos la vida.

 

A quien con tanto amor me cuida…

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