Querido Saúl

Hace un mes que compartimos
días y noches enteras,
tu llegada una bendición
y cuidarte, aleja mis penas.

Has cautivado a la más pequeña
y también a la mayor,
primos, tíos, papás y abuelos
derrochan alegría y gran emoción.

Pelo claro, ojos marinos
tez blanca y boquita de piñón.
Apetito a sus horas
algún llanto y sueño reparador.

Sigue gustándote la música
que te llevemos de paseo,
balancearte en la hamaca
y un ratito de chapoteo.

Te miro y a la vez pienso,
si recuerdas tu vida anterior,
donde tu y yo éramos uno,
mientras crecías oculto en mi interior.

Quien sabe si te van llegando
pensamientos de allí adentro.
Me cuesta creer que estés aquí
pero ya no imagino vivir sin tí.

Nos miras sin vernos,
nos hablas sin decir palabras,
nos enamoras sin saberlo,
con cada gesto y con cada mirada.

Imagino cuando podrás vernos,
cuando empezarás a hablarnos,
cuando podrás besarnos
y cuando mos regalarás miles de abrazos.

El tiempo pasa volando
y no voy a dejar pasarlo
sin disfrutar cada instante
de mi amor pequeño y grande.

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